martes, 3 de enero de 2017

Un vistazo a la angustiosa Seven



Casi parece increíble pensar que la gran Se7en (Seven en castellano, o más bien en inglés) vaya a cumplir este enero 21 años, pero así es. Yo, como gran cinéfilo, debo admitir que la veo aún al menos un par de veces al año, y que nunca me canso de revivir las mismas sensaciones una y otra vez: la oscuridad de sus planos, el eterno repicar de la lluvia, los caracteres tan opuestos de sus protagonistas y la agridulce sensación que deja su final.
Para esas dos primeras características, la explicación podría ser que su guionista, Andrew Kevin Walker, andaba en horas bajas, sin trabajo y algo depresivo cuando la escribió, y que el director, David Fincher, decidió aprovechar esta circunstancias para dar a la película ese aspecto lúgubre y casi gótico que te oprime casi sin que puedas evitarlo; no se equivocó, pues a veces casi deseas que la película llegue a su final no sólo para conocer el resultado de la trama, sino para dislumbrar un poco de sol, jejeje.
La misma presentación de los personajes ya parte de la premisa de que van a ser totalmente opuestos, y no defrauda: William Somerset (Morgan Freeman), un detective de homicidios que espera su retiro en poco tiempo, experimentado y juicioso; y David Mills (Brad Pitt), un recién llegado inspector cercano a los 30, impulsivo e impaciente, lleno de ganas de acción. Pero pronto hacen que sus diferentes personalidades se unan y vayan de la mano para capturar a un asesino despiadado e inteligente, que disfruta en basar sus crímenes en los siete pecados capitales.
De todas formas, por muchas veces que veo la película, su desenlace siempre me deja sentimientos encontrados. Es un final original, inesperado, con un asesino que se ha entregado pero que aún no ha sido derrotado (actuación sublime de Kevin Spacey, que ya apuntaba maneras como frío y calculador); y para mi disgusto, una de las pocas ocasiones en las que gana el malo.
Me quito el sombrero ante el guión, la puesta en escena y las interpretaciones de este film, pero ¿qué queréis que os diga? Yo sigo prefiriendo que ganen los buenos.